Esta es la historia de Chacho, el niño que se comía los mocos. truist championship prize money Todos los días se la pasaba picandose la nariz, para picarse los mocos. Sin importar el lugar en donde estuviera. En la escuela, en la casa et y hasta en el parque. Los pegaba por todas partes, en las sillas, en la pizarra, las paredes y hasta en el techo. Pero cuando no encontraba un lugar en donde ponerlos, Chachito se los comía. Al principio se escondía para que nadie lo viera. Pero con el tiempo se fue acostumbrando y se los empezó a sacar y hasta a comer delante blowing dust advisory de todos. Pensaba que no había ningún problema pues todo el mundo tiene mocos, lo que no sabía era que se tienen que quitar con la mayor higiene posible. Las personas que la veían quedaban muy sorprendidas, pues nunca habían visto a nadie comerse los mocos. Y cuando lo veían, lo reconocían como el niño que se comía los mocos. Chachito estaba muy apenado, pues lo habían descubierto. Aún así continuó haciéndolo hasta que un día, se lastimó la nariz, de tanto que se había estado rascando. Chachito tuvo que ir al doctor. El doctor le explicó que los mocos no tienen que comerse porque tienen muchos microbios que lo pueden enfermar. Además las manos y las uñas también tienen muchos microbios, así que no tenía que estarse picando la nariz porque se podía infectar. Los mocos se tienen que sacar en un lugar privado como el baño y no delante de todos y siempre con ayuda de pañuelos o incluso papel higiénico. Por suerte a Chachito no le pasó nada, pero aprendió una valiosa lección, no picarse la nariz y mucho menos comerse los mocos.
